El Centro de Salud de San Blas abre solo por las mañanas: 4.200 vecinos derivados a hospitales

El Centro de Salud de San Blas, en el barrio homónimo de Alicante, cerró el pasado 2 de junio su turno de tarde por falta de personal médico. La Conselleria de Sanitat reconoce que la plantilla está un 34% por debajo de lo previsto y que la reapertura no llegará antes de septiembre.

Una persiana bajada a las 15:00

A las tres de la tarde del lunes 2 de junio, la persiana metálica del Centro de Salud de San Blas bajó con un chirrido que los vecinos de la calle del Pintor Lorenzo Casanova conocen demasiado bien. Dentro quedaban dos administrativos y una enfermera. Fuera, una cola de catorce personas esperaba un volante que ya no se podía emitir.

Nadie avisó por teléfono. Nadie pegó un cartel.

La dirección del centro había comunicado el viernes anterior, por correo electrónico a los sindicatos, que el turno de tarde quedaba suspendido de forma indefinida por «imposibilidad de cubrir las guardias de Medicina de Familia», una decisión que afecta a 4.237 tarjetas sanitarias repartidas entre San Blas, El Palmeral y la parte alta de Babel y que convierte cada tarde en un problema logístico para familias que hasta ahora resolvían sus consultas a diez minutos de casa.

Hasta el 1 de junio funcionaba de 8:00 a 20:00. Desde el 2 de junio, solo de 8:00 a 15:00. Los pacientes que necesitan atención vespertina son derivados al Hospital General Universitario de Alicante, en la avenida del Pintor Baeza, o al Centro de Salud de Babel, que ya trabaja con una demora media de seis días para consultas ordinarias.

«Me enteré porque vine a por la receta de mi madre y me encontré la puerta cerrada», dice Amparo Vicedo, de 67 años, vecina de la calle del Obispo Winibal. «Nadie me llamó. Nadie me escribió. Me enteré en la calle.»

Cuatro médicos para nueve plazas

Cuatro médicos para nueve plazas

La plantilla orgánica del centro contempla nueve plazas de Medicina de Familia. En la actualidad hay cuatro médicos en activo, según el parte de personal que la Conselleria de Sanitat remitió el 9 de junio a la Junta de Personal del Departamento de Salud Alicante-Hospital General. Dos de ellos están en situación de baja por incapacidad temporal desde mayo, y una tercera plaza lleva vacante desde febrero de 2024 sin que se haya adjudicado en los sucesivos concursos de traslados.

El sindicato CSIF denunció el 11 de junio que la sobrecarga afecta también al personal de enfermería. Su delegada en el departamento, Rosa Miralles, cifra en 53 el número de pacientes que cada enfermera atiende por jornada en San Blas, frente a los 32 que marca el protocolo autonómico. «No es solo que falten médicos», explica Miralles. «Es que el que queda tiene que hacer su consulta y la del compañero que no está. Y así no se puede sostener una atención decente durante mucho tiempo sin que algo acabe rompiéndose por el lado más débil, que siempre es el mismo», añade la delegada sindical, que lleva desde 2019 reclamando refuerzos en este centro.

Faltan cinco médicos. La Conselleria atribuye el déficit a «la dificultad estructural para cubrir plazas de difícil cobertura en determinadas zonas». Un portavoz oficial añadió que se han ofertado contratos de seis meses a los residentes que terminan en mayo, sin especificar cuántos han aceptado en el conjunto de la provincia. En el caso de San Blas, ninguna de esas ofertas se ha materializado todavía. Los vecinos llevan tres semanas preguntando lo mismo. Nadie responde. La cuenta atrás sigue sin fecha.

El desvío al Hospital General

La derivación de pacientes al Hospital General Universitario de Alicante ya se nota en los pasillos del centro hospitalario. Entre el 2 y el 13 de junio, las urgencias del General registraron 1.847 atenciones procedentes del área de San Blas, un 19% más que en el mismo periodo de 2025, según datos facilitados por la dirección del hospital. La mayoría son cuadros leves que antes se resolvían en el centro de salud: infecciones de orina, crisis de ansiedad, dolores lumbares.

El trayecto no es trivial. Desde San Blas hasta el Hospital General hay 3,4 kilómetros, con dos líneas de autobús urbano —la 04 y la 21— que tardan entre 22 y 35 minutos según la hora, y para los vecinos de El Palmeral la combinación de autobús y caminata supera los 50 minutos de puerta a puerta, un cálculo que solo funciona si el autobús llega puntual y no hay que esperar al siguiente.

«Mi madre tiene 82 años y no puede hacer ese viaje sola», cuenta Francisco Sempere, que vive en la calle de la Virgen del Puig. «La última vez la llevé yo, perdí la mañana en el hospital y llegué tarde al trabajo. Eso es lo que no se ve en las estadísticas.»

El Centro de Salud de Babel, que absorbe parte de la demanda, ha ampliado su horario de consulta hasta las 17:30 con dos médicos de refuerzo contratados a través del plan de choque de la Conselleria. Aun así, su agenda para revisiones no urgentes está completa hasta el 3 de julio. No hay margen.

La cuenta atrás hasta septiembre

La Conselleria de Sanitat sostiene que la reapertura del turno de tarde en San Blas se producirá «a lo largo del mes de septiembre», coincidiendo con la incorporación de los médicos que finalizan su periodo de residencia. No hay fecha concreta. Tampoco hay compromiso escrito. La Junta de Personal del departamento ha solicitado una reunión urgente con la dirección territorial, que todavía no ha respondido a la solicitud presentada el 5 de junio. La asociación de vecinos de San Blas ha recogido 2.380 firmas en dos semanas para exigir la reapertura inmediata y la cobertura de las cinco plazas vacantes, y las entregará en la Conselleria el 24 de junio.

Su presidenta, Elena Ferrández, resume el malestar con una frase que repite en cada reunión: «No pedimos un centro nuevo. Pedimos el que ya teníamos y nos quitaron sin preguntar.»

El problema no es exclusivo de San Blas. El Centro de Salud de Juan XXIII, en el barrio del mismo nombre, funciona desde marzo con tres médicos menos y ha suprimido las consultas de tarde los martes y jueves. El de Virgen del Remedio cerró su punto de atención continuada en abril. La Consejería reconoce «dificultades puntuales» en cuatro centros de la ciudad, aunque no detalla cuáles ni durante cuánto tiempo.

Lo que cambia en el día a día

Para los 4.237 vecinos adscritos a San Blas, la vida cotidiana se ha reorganizado en torno a un horario que ya no eligen. Quien trabaja por la mañana no puede ir al médico sin pedir permiso laboral. Quien cuida a un familiar dependiente depende del autobús o de un taxi que cuesta entre 9 y 12 euros hasta el Hospital General. Quien tiene una urgencia leve a las cuatro de la tarde sabe que le esperan dos horas de sala de espera en el hospital o una consulta telefónica que no siempre llega. La rutina se ha roto para todos, también para quienes todavía no han necesitado ir.

«La atención primaria es la puerta de entrada al sistema», recuerda el doctor Ignacio Ferrer, médico de familia jubilado que ejerció veinte años en el Centro de Salud de Santa Faz. «Si cierras esa puerta, la gente acaba en urgencias. Y las urgencias se colapsan. No es una opinión, es una suma.»

El 17 de junio, día de publicación de este reportaje, el Centro de Salud de San Blas vuelve a abrir a las ocho de la mañana. A las tres de la tarde volverá a bajar la persiana. Los vecinos ya saben que nadie les avisará.